Lo primero es aclarar que los chakras al igual que kundalini, nadis, prana…son conceptos relativos al cuerpo sutil, no físico. De manera que no accedemos a ellos a través del cuerpo físico sino a través de la mente: concentrándose, meditando, prestando atención, etc.
Puedo coger una piedra y creer que está relacionado con un chakra pero no sólo es una autosugestión sino que me aleja de experimentarlos ya que de esa manera hago mi mente más y más material conectando con objetos materiales en vez de con la energía que es absolutamente sutil.
Significado de los chakras
Como siempre, atendemos a la etimología de las palabras para ver el significado. Te lo dejamos aquí abajo:
Chakra: Aquello que anima o inspira al movimiento. Apunta hacia prana ya que todo lo que anima el cuerpo es prana. Chakra es un circuito, círculo, disco de: esa energía de la mente, atención, consciencia (prana)
Éste es el significado de la palabra chakra pero tiene muchísimos sinónimos y cada uno apunta a un punto de vista o lente diferente con la que entender lo que son. Los chakras se llaman centros de transformación, consciencia y atención.
En la práctica de yoga sirven como un ancla o foco donde centrar la mente.
Se lo representa de maneras variadas: con pétalos, símbolos…pero el objetivo es conectar con el Ser a través de la meditación en prácticas exotéricas y esotéricas
Por lo tanto los chakras no hay que abrirlos ni equilibrarlos ni sanarlos…son simplemente focos sutiles de meditación. Tampoco se les afecta con la práctica de asana: que hagamos una secuencia de vinyasa relacionada con anahata no está afectando en nada al chakra. Quizá nos ayuda a recoger nuestra atención en esa zona del pecho para una meditación posterior pero nada más que eso.
No vamos a ver luces verdes ni a sentirnos más amorosos con el resto del planeta. Son cualidades asociadas a los chakras en el Siglo XX que nada tienen que ver con lo que dicen los textos.
Los chakras están bien, no hay que preocuparse. Lo que quizá está bloqueado son los nadis o la mente afectada por los gunas. Lo que hay que hacer es trabajar con los canales de prana y de la mente para llegar a un estado de calma, relajación y foco para conectar con los ya equilibrados chakras. Y de eso se encarga la práctica de yoga entendiendo bien todos estos conceptos.
¿De verdad existen 7 chakras?
Depende del texto. Existen varios sistemas de chakras tanto en textos de upanishads como tántricos, del Siglo X al siglo XVI y cada texto habla de distintos sistemas y diferentes nombres de cada chakra.
El entendimiento general de 7 chakras viene de un texto llamado Shri tattva Chintamani (S XVI) De él vienen los 6-7 chakras, imágenes y mantras relacionados pero no habla absolutamente nada de emociones, ni piedras ni pensamientos, ni aceites esenciales, ni asanas, glándulas, personalidades, plexos, colores, pranas e incluso más allá, joyería, dietas, incienso, velas, camisetas…. Eso es un invento moderno, no tiene una base textual.
Pero hay mínimo 11 textos que hablan de chakras. Hevajra tantra (SX) nos habla de 4 chakras. Netra Tantra (SVIII) de 6 chakras, Tantra Loka nos habla de 5 relacionados con los 5 elementos, Kaula Jñana Nirnaya (SX) de 11….
Nos presentan distintas aproximaciones y maneras de trabajar con ellos, pudiendo dividirse las prácticas principalmente en esotéricas o exotéricas.
¿Es imprescindible saber sobre chakras?
La práctica con chakras es muy interesante pero quizá no es para todo el mundo porque requiere de procesos complejos, distintas visualizaciones, concentraciones largas… y tal vez no estamos preparados. Son conceptos complejos y sutiles para aquellas mentes lo suficientemente sutiles para captarlos, experimentarlos.
La buena noticia es que podemos alcanzar el estado de yoga aunque no hagamos meditación en los chakras, aunque no los entendamos, ni hayamos oído nunca hablar de ellos. Está perfectamente bien, eso no significa que no comprendas el yoga. Hay más de una manera de alcanzar el estado de yoga y quizá tu camino no es a través de los chakras.
Pero si tenemos verdadera curiosidad, interés, no movidos por inseguridad de tener que saber de todo o por poner un tic, sino con ganas de entender la amplitud de esta materia y su complejidad es un buen punto de partida para sumergirnos en esta rama de la práctica.
Y partiendo de un punto de partida claro para cualquier cosa que deseemos en yoga: tener una mente tranquila, concentrada, sátvica, estable. Y de ahí movernos a entender cualquier materia de yoga. Que el objetivo de la práctica no son siddhis ni poderes extraterrenales sino darnos puntos de concentración, de transformación, de realización. Y no experiencias sensoriales agradables o apabullantes que sólo hacen la mente más inquieta y generan aversiones y rechazos que nos alejan del objetivo verdadero del yoga.
Para aprender más sobre los chakras: formación avanzada 300 horas en Lighthouse Yoga.
¡Te esperamos!